Anabel Alvarado Lingan 07 Nov

Anabel Alvarado Lingan

Siempre diré que formar parte de Donando Sonrisas fue una de las mejores decisiones de mi vida. No solo empecé a conocerme más y a descubrir capacidades que no pensé tener, también me enseñó que la vida tiene el color que nosotros decidamos darle; y que cosas tan simples, como una palabra amable o un abrazo sincero, pueden iluminarla un poquito más. Y eso es lo que, semana a semana, nos conecta con nuestros beneficiarios. Ellos quizás no lo sepan, pero sin proponérselo, también dejan huella nuestras vidas.